Dios puede reconstruir tu matrimonio

¿Has visto alguna vez los daños que pueden causar los Terremotos? Pues en el matrimonio pueden surgir temblores, fruto de las tensiones que surgen por la forma de ser y de actuar distintas, del hombre y la mujer.

Pero también pueden aparecer terremotos, que amenazan con echar abajo toda la estructura. Estos terremotos son provocados por la mentira, la infidelidad e incluso por la violencia.

Edificio dañado - Escucha y Viviras

Todo esto puede causar serias grietas en el amor esponsal de los cónyuges. Y el demonio las aprovecha para que rompan con el sacramento.

Es posible que hoy  te encuentras en alguna situación de estas y has llegado a este artículo a buscar una solución rápida. Te entiendo, a mi tampoco me gustaría estar en la misma condición.

Pero no vengo a darte fórmulas, ni tampoco 7 pasos para reconstruir tu matrimonio, ni mucho menos soluciones mágicas. Quiero llevarte a la verdad para que se pueda, con la ayuda de Dios, reparar las grietas que han causado estos acontecimientos.

Dios puede Reconstruir tu Matrimonio - Escucha y Viviras

Matrimonio agrietado pero no derrumbado.

Las grietas pueden repararse, incluso lo que ha caído puede levantarse nuevamente. Pero el demonio dice lo contrario para desanimarte y te mudes de casa.

Mira la historia y solo ves lo negativo. He escuchado a tantos matrimonios decir “mi matrimonio siempre ha ido mal” y no recuerdan todo lo bueno que han pasado juntos. Le entra una negatividad fruto de las heridas que llevan dentro.

Todo lo ven con desánimo y derrotismo. Piensan que todo está perdido y que ya no hay remedio. Claro, humanamente puede ser verdad, pero en Dios todo puede resurgir nuevamente.

Cuando no se cree.

Puede ser que ahora te has reído como Sara, la esposa de Abrahán. Ella viendo que era estéril y su esposo entrado en edad, no creyó la promesa del hijo. Vío su pobreza humana y no podía creer que lo imposible, Dios lo hace posible.

Sin embargo, nueve meses después la risa de incredulidad, se convirtió en una risa de fe y de alegría. Contemplaron la muerte vencida cuando sostenían a Isaac en sus brazos, el hijo de la promesa.

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El culpable.

Frente a la imposibilidad que ves en tu matrimonio, el demonio te dice “huye como pájaro al monte” (Sal 11, 1), abandona, sepárate. Vemos entonces la Cruz del matrimonio como un monstruo que nos aplasta.

Separacion matrimonio - Escucha y Viviras

Una cosa te quiero decir y esto es muy importante que lo tengas presente: “El culpable no es tu cónyugue, es el demonio”. Ha sido él, el que lo ha engañado aprovechando la debilidad humana que todos llevamos.

Respuesta de Dios.

Dios ha creado al hombre y a la mujer por amor y para el amor. Pero desde el principio el demonio, con sus mentiras, rompió la comunión entre el hombre, la mujer y Dios. (Gn 3).

El matrimonio es lo más cercano a la imagen de Dios. Dios es creador y puede hacer partícipe al matrimonio entre un hombre y una mujer, de esta creación. Por eso no se ha quedado de brazos cruzados, viendo como el demonio destruye el matrimonio y va a actuar en la historia y en tu historia para hacer nuevas todas las cosas.

Vamos a ver unas pinceladas de como Dios interviene en la historia, para salvar al hombre y a la mujer.

Adán y Eva.

Cuando Adán y Eva pecan comiendo del árbol del bien y del mal (Gn 3), van a tener que asumir las consecuencias de su desobediencia. Pero Dios va a actuar para que el diablo, que les ha engañado, no quede con la potestad de llevar al hombre a la muerte.

Caida Adan y Eva - Matrimonio - Escucha y Viviras

Por esto Dios da respuesta a la acción de muerte, con una acción de vida:

“Enemistad pondré entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar”.
(Gn 3, 15)

Entonces podemos ver que desde el Génesis ya está prefigurado el plan de Dios para salvar el matrimonio, a través de su hijo Jesucristo.

Moisés y el pueblo de Israel.

Israel, el pueblo de la promesa descendiente de Abrahán, tiene 430 años de esclavitud en Egipto.

Dios se le aparece a Moisés, que vivía en el desierto después de huir de Egipto, y le encomienda una misión.

Dios le dice las siguientes palabras a Moisés, que muestran el amor de Dios por su pueblo y su fidelidad a la promesa hecha a los antiguos padres. Esta promesa es para todos nosotros también.

“He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto; escuchado el clamor ante sus opresores y conozco sus sufrimientos. He bajado para librarlo de la mano de los egipcios y para subirlo de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que mana leche y miel”.
(Ex 3, 7-8)

Las Bodas de Caná de Galilea.

Para Israel el Vino hace presente la tierra prometida, el gozo y la alegría. Y la Virgen, como toda hebrea, lo sabía.

Por eso cuando ve amenazada la alegría de las bodas, por la falta del vino, entonces importuna a su hijo para que intervenga y salve el matrimonio. Lo mismo hace cuando falta en el nuestro. Por eso ella le dice a los sirvientes: “Haced lo que el os diga” (Jn 2, 5).

Matrimonio en Cana - Escucha y Viviras

Ella va a poner el matrimonio en manos de su hijo, porque es el único capaz de convertir el agua en vino. Pasar de la aflicción, del sin sabor a la alegría que se ha perdido.

¿Qué tenemos que hacer? Pedir la ayuda de la Santa Madre y poner nuestras tinajas llenas de egoísmo, falta de amor, envidia, rencor, mentiras y otras debilidades. El tomará eso que despreciamos y lo convertirá en vino para nuestra salvación.

Jesucristo vencedor de la muerte.

El ser humano con sus debilidades y pecados, destruye el ser del otro. Entonces se va levantando un muro impenetrable, que separa a los dos conyugues.

Dios ve que el hombre y la mujer son heridos por los dardos engañosos del demonio. Ve que son embaucados con sus mentiras, para que construyan muros entre ellos.

El va a responder enviando a su hijo Jesucristo para destruir el pecado y la muerte, tomando nuestra propia carne. Dándonos la certeza de que la muerte ha sido vencida con su resurrección.

Pantocrator - Escucha y Viviras

Por tanto podemos tener la capacidad de caminar por encima de los acontecimientos de muerte, podemos amar en una nueva dimensión, porque con este nuevo espíritu no nos morimos.

Hacia la reconstrucción del matrimonio.

Teniendo en cuenta aquello que te decía de que el demonio es el culpable, debemos entrar, con paciencia y humildad, en un tiempo de reconstrucción de todo lo que ha sido destruido o simplemente agrietado.

Perdonar y aceptar ser perdonado.

Dios ama al hombre perdonándole porque somos pecadores. Nosotros siempre traicionamos la fidelidad y él no responde con ira sino con amor. Acoge nuestro arrepentimiento y nos perdona, a pesar de nuestras debilidades.

Este perdón transforma nuestro ser, nos sentimos amados por Dios a pesar de nuestras infidelidades.

El camino hacia la reconstrucción inicia con el Perdón. Perdonar al que me ha faltado, al que me ha humillado o traicionado.

Aquel que ha faltado se siente acogido y amado a pesar de sus pecados. Por eso está llamado a aceptar que se ha equivocado, que ha encontrado misericordia.

Esta persona piensa que es lo peor, que no merece ni siquiera vivir, pero es el perdón, la misericordia, lo que la va a devolver la vida.

Triste matrimonio 2 - Escucha y Viviras

Por esto perdonar y aceptar ser perdonado son los nuevos cimientos del matrimonio. Porque siempre surgirán dificultades donde estamos llamado a amar en la dimensión del perdón.

Arrepentirnos.

La persona que ha faltado está llamado a reconocer su culpa. El Perdón no exime de esto al perdonado, sino que le hace ver sus faltas claramente pero también la misericordia.

Que te perdonen es un llamado a levantarte y no volver a caer en la misma falta, iniciar un camino de conversión, “pasó lo viejo todo es nuevo” dirá San Pablo (2da Cor 5, 17).

No es vivir como si nada hubiera pasado, sino al contrario, estar atento a que no vuelva pasar. Luchar para no volver a dañar a mi pareja, que me ha amado hasta el extremo de perdonarme y aceptarme.

Considerar al otro superior a ti.

Es verdad que uno de los dos ha faltado seriamente, que ha cometido un mal que afecta la relación. Pero para salir adelante se debe ser humilde.

Humilde tanto el ofendido como el ofensor. El ofendido porque puede sentirse que es mejor que el otro, que a él se le debe hacer justicia, que tiene derecho a señalar al culpable porque él es inocente.

El ofensor porque debe aceptar que se ha equivocado, que las cosas no son como antes y debe ser paciente en el proceso de reconstrucción que han iniciado, en manos del Señor.

El demonio puede engañar al ofendido y hacerle pensar que él es el justo y el otro es un desgraciado que no merece nada, ni siquiera su perdón.

No eres mejor.

¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo?
(Mt 7, 3)

Por eso hay que tener cuidado porque hoy te consideras superior y mañana puede ser tu quien estés en el barro. Tu querrás experimentar la misericordia también.

Conflicto matrimonio 2 - Escucha y Viviras

No hagas la oración del Fariseo la cual nunca subió al cielo, porque se creía mejor (Lc 18, 9-14). ¿De qué te valen tus buenas obras si solo la utiliza para aplastar al otro o para vengarte del otro o simplemente para justificarte delante de Dios?

El que se siente pecador y que ha sido perdonado por Dios, podrá estar en mejor disposición para perdonar. Ha experimentado la misericordia de Dios en su vida y tiene entrañas de misericordia, aunque esté pasando por momentos difíciles en el matrimonio.

Amar en un nueva dimensión.

Cuando se va entrando, con paciencia, en la voluntad de Dios para poder reconstruir el matrimonio, entonces aparece un amor nuevo. Un amor que ninguno había tenido antes para el otro.

Este amor pasa por la Cruz, es sacrificial porque es dar la vida para que el otro la tenga. El ofendido perdona, porque no se cree mejor por lo que no puede juzgar al otro. El que ha faltado reconoce sus faltas y carga con sus consecuencias.

Cruz matrimonio - Escucha y Viviras

Quiere decir que los dos pasan por la muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo y surge un amor nuevo, un amor en la dimensión de la Cruz. Este amor es más fuerte que la muerte.

“Cuanto mayor fue el peligro en la batalla,
tanto mayor es el gozo en el triunfo”.
San Agustín

Cuando Moisés tomó el bastón y lo lanzó a las aguas amargas, estas se convirtieron en dulce (Ex 15, 25). Surgió un agua que podía ser tomada y disfrutada. Este bastón es la Cruz que tienes hoy en tu matrimonio, no la rechaces porque esta forma de amar, es lo que va a convertir la amargura en dulzura e irá haciendo nuevas todas las cosas.

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Ayudas necesarias.

Esta nueva creación que Dios inicia en los esposos heridos, necesita del apoyo de la Iglesia. Por eso es importante buscar la ayuda de un Sacerdote. Si tienes una comunidad pues tienes, también, la ayuda de la Palabra, los Catequistas y los hermanos.

Matrimonio y palabra - Escucha y Viviras

Todos ellos han sido testigos de tantas situaciones donde han visto a Dios actuar y sacar del abismo aquello que se consideraba perdido. No dudes en pedir esta ayuda, porque hasta las oraciones de los hermanos, salva el matrimonio.

Antes de concluir te invito a ver el siguiente vídeo. Este nos hace una invitación a tener siempre presente los antiguos amores, en medio de la crisis matrimonial.

Hasta aquí esta primera parte, en la segunda parte vamos a ponernos en camino hacia un matrimonio nuevo (lo puedes ver aquí). De tal forma que vamos a concluir este tema mostrándote, no el matrimonio perfecto, pero si el que Dios quiere realizar con personas imperfecta.

Te dejo con la siguiente cita bíblica de la primera carta de San Pedro.

“El Dios de toda gracia, el que os ha llamado a su eterna gloria en Cristo, después de breves sufrimientos, os restablecerá, afianzará,
robustecerá y os consolidará”.
1Pe 5, 10

Que la Paz de Cristo quede contigo y no te olvides de rezar por mi matrimonio también. Nos vemos en la segunda parte.

Continuar con:

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Tengo una esposa encantadora, 6 hijos que son un don de Dios, pertenezco al Camino Neocatecumenal, Catequista Itinerante en la Diócesis de San Francisco de Macorís desde el año 2002. Soy Ingeniero en Informática y Correr es mi deporte favorito. ¿Qué más podría pedirle a Dios?

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4 comentarios en “Dios puede reconstruir tu matrimonio

    • Es una alegría saber que te está ayudando. Ese es el espíritu que mueve este blog, ser una plataforma para ayudar a tantos jóvenes y matrimonios que lo necesitan. Incluyendo el mío también.

      ¡Ay de mí si no anunciare el evangelio! Cor 9, 16

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