Este tiempo moderno, nos ha llevado a perder detalles esenciales en la vida del hogar, como lo es el momento de sentarse a la mesa familiar. Un  lugar de comunión en nuestra casa, donde podemos encontrarnos diariamente y compartir el pan físico, el espiritual y nuestra vida familiar o personal.

En estos días conversaba con un hermano, sobre el estrés que causa la forma de vida que estamos llevando hoy. Vivimos afanando todo el día y cuando paramos un momento, para descansar, sucede que nuestra mente no descansa, sino que continua maquinando el que hacer y el como resolver.

Esta forma de vida nos está llevando a perdernos de muchas cosas que son esenciales en nuestra vida y no las estamos viviendo como debe ser. Un ejemplo de eso es la comunión familiar en el hogar.

Nos encontramos en un tiempo donde estamos más comunicados por la tecnología, pero a la vez más alejados. No hay diferencia entre la comunicación que tienes con familiares que viven en otra ciudad y la que tienes dentro del hogar.

Este tiempo moderno, nos ha llevado a perder detalles esenciales en la vida del hogar, como lo es el momento de sentarse a la mesa familiar. Un  lugar de comunión en nuestra casa, donde podemos encontrarnos diariamente y compartir el pan físico, el espiritual y nuestra vida familiar o personal.


Los tres Altares de la vida cristiana


En la vida cristiana existen tres altares que vienen a ser columnas del matrimonio y la familia cristiana.

  1. El altar de la Eucaristía.
  2. La mesa familiar.
  3. El lecho conyugal o cama matrimonial.
En todos ellos se manifiesta el Señor. Por lo que deben tener una dignidad y una estética, propia del encuentro que vamos a tener, no tan solo con Dios, sino también con nuestro prójimo.

El altar de la Eucaristía.

Es aquí donde Cristo se ofrece para que podamos pasar de la muerte a la vida. Comiendo su cuerpo y bebiendo su sangre, nos convertimos en otro Cristo. Entonces podemos entrar en la cruz de cada día, sin resistirnos, podemos dar la vida, donarnos al otro amándole en una nueva dimensión, como Cristo nos ha amado.

La mesa familiar.

En torno a ella se reúne la familia y entra en comunión, tanto con Dios como con el prójimo. La familia bendice a Dios por todo lo que él ha provisto sobre la mesa, mucho o poco, y comparten los alimentos en un ambiente de comunión.

A la vez es un lugar propicio para transmitir la Fe a los hijos.

El lecho conyugal.

Donde dos personas distintas, se unen en una sola carne, donándose mutuamente, para hacer la voluntad de Dios. En este altar se hace presente Dios, dando la vida a través del amor de los esposos.

De estos tres altares  hablaremos en diferentes artículos. Hoy vamos a iniciar con el altar de la mesa familiar.


La Iglesia doméstica.


La Familia es la pequeña Iglesia doméstica que se desprende de la Iglesia Universal. Esta pequeña iglesia doméstica, llamada por el Concilio Vaticano II como “Ecclesia domestica”, tiene la misión de ser luz en medio de una generación, donde el demonio está llevando a la ruina a tantas familias.

“Las familias son la Iglesia doméstica dónde Jesús crece, crece en el amor conyugal, crece en la vida de los hijos. Y por esto el enemigo ataca tanto a la familia: ¡el demonio no la quiere! E intenta destruirla, intenta que el amor no se de. Las familias son esta Iglesia doméstica”.
Papa Francisco

Quiere decir que la familia está llamada a ser un lugar privilegiado de encuentro con Cristo.


El altar de la mesa familiar


En esta Iglesia doméstica también existe un altar y en torno a él se reúne la familia para compartir los alimentos y los padres transmitir la Fe a los hijos.

La casa de un cristiano debe ser digna y bonita, aunque sea pobre. No se puede vivir de cualquier manera como si fuera un mercado.

Esto es importante porque pensamos que para tener un hogar digno y bonito, tenemos que tener dinero. La dignidad y la estética no está sujeta a riquezas. Se puede vivir en una casa pequeña y a lo mejor de madera, pero bien limpia y organizada.

En esta casa debe haber una sala comedor que favorezca la reunión familiar. Un punto de encuentro para los miembros.

Familia comiendo junta - Escucha y Viviras

Este altar debe estar dignamente preparado para sentarnos a su alrededor y compartir el pan. No debe estar desorganizado hasta el punto de que me siento en una esquina, porque no hay espacio.

La multiplicación de los panes.

En el evangelio de Mateo 14, 13-21, nos encontramos con la primera multiplicación de los panes que hizo Jesús.

En este acontecimiento hay tres detalles que quiero resaltar en estos momentos:

  1. Jesús ve a la gente que estaban como oveja sin Pastor y sintió compasión de ellos.
  2. Él ordena a la gente acomodarse sobre la hierba.
  3. Mirando al cielo pronuncia la bendición y luego pasa los panes y los peces para ser repartidos.
Jesucristo ve la necesidad que tiene nuestra familia. Una necesidad que no solo es de pan, sino también de palabra.

Nos acomoda en un lugar, recostado, donde vamos a entrar en el descanso. Un lugar donde, como familia, vamos a encontrarnos con él.

Milagro multiplicacion de los panes - Escucha y Viviras

Y no puede faltar una bendición a Dios, se le da gracias a él por su providencia, por la gracia de la familia y por permitirnos estar juntos.

Todos al final quedamos saciados y contentos de ver la obra de Dios, en medio de nuestras vidas.

Lugar de acción de gracia.

En este altar, entonces, el Padre de familia levanta los ojos al cielo, dando gracias a Dios por los alimentos que él ha provisto y por permitir que la familia pueda estar reunida en ese día.

Se bendice a Dios por lo mucho o lo poco que él ha provisto. Suficiente porque pudo no encontrarse nada. Sin embargo él ha dado de comer a sus hijos.

Es importante que los padres transmitan esta Fe a los hijos cuando hay abundancia de comida y cuando hay precariedad. Bendecirás al Señor en todo tiempo.

“Aunque la higuera no eche brotes,
Ni haya fruto en las viñas;
Aunque falte el producto del olivo,
Y los campos no produzcan alimento;
Aunque falten las ovejas,
Y no hay vacas en los establos,
Con todo yo me alegraré en el Señor,
Me regocijaré en el Dios de mi salvación”.
Hab 3, 17-18

Entonces nuestros hijos crecen y aprenden a vivir todos los tiempos, bendiciendo al Señor.

Lugar de comunión.

El momento de compartir los alimentos en este altar, es un momento propicio para ponernos en comunión familiar. Compartir las experiencias del día a día y aprovechar para conversar de cualquier tema que consideren oportuno o interesante tratar.

Es muy necesario el tiempo que podemos pasar en torno a este altar. Vernos cara a cara, conversar y alegrarnos unos con otros.

Cuando uno de mis hijos no quiere comer en ese momento, yo le invito a sentarse con todos nosotros. Aunque él no come el pan físico, come el pan de la palabra que sale de la boca de cada uno de los demás. No está ausente sino presente.

Se va a vivir un momento de diálogo familiar, no de discusión. Estamos ante la presencia de Cristo que aparece resucitado y se sienta a la mesa en cada miembro de la familia, llevándonos a la comunión.

IMPORTANTE
Que este altar no se convierta en un restaurante de comida rápida, donde vamos a comer de prisa y luego nos marchamos.

Es verdad que en la semana se hace, a veces, difícil el reunir la familia y tener una comida sin apuros, pero ya decía que los padres deben propiciar estos momentos. Incluso pueden ser en el fin de semana, cuando no hay tantas ocupaciones.

Obstáculo que no permiten el encuentro.

Los afanes en los que se encuentra cada miembro de la familia, no permiten muchas veces que se puedan encontrar, diariamente, para compartir y entrar en comunión. La escuela, la universidad, el trabajo y los amigos, son ejemplos de obstáculo que se nos presentan a diario, para poder vernos y reunirnos todos.

También hay otros obstáculos como son la computadora, la televisión y el móvil. Cuando estos se encuentran en la sala comedor o se llevan a la mesa familiar, siempre tienden a romper la comunión. Por lo que es bueno no tenerlo, a ser posible, cerca de este altar. Hoy muchos  se preguntan que lugar debe ocupar el móvil en la mesa, como si fuera un utensilio más.

Movil en la mesa - Escucha y Viviras

Hay que evitar el comer donde me plazca, a donde me sienta mejor. En la habitación, frente a la Televisión o la computadora. Esto provoca la separación de la familia, en un momento tan importante y sagrado para el crecimiento de sus miembros.

“Una familia que no come junta casi nunca, o que no habla en la mesa sino que ve la televisión o cada uno su teléfono, es una familia poco familiar”.
Papa Francisco Catequesis sobre la convivencia familiar en el hogar, 11 nov. 2015

Por eso los padres debemos estar a atentos a esto y no permitir, empezando por nosotros mismo, que estos obstáculos estén presente en este momento.


Transmisión de la Fe


“Los padres han de ser para sus hijos los primeros anunciadores de la fe con su palabra y con su
ejemplo, y han de fomentar la vocación personal de cada uno y, con especial cuidado, la vocación a la vida consagrada”.
Catecismo de la Iglesia Católica

Rol sacerdotal de los Padres.

Los Padres estamos llamados a ser un puente entre los hijos y Dios. Hemos de llevarlos a la Fe, en medio de un mundo que la niega.

Por eso se hace necesario que nosotros hoy, más que nunca, tengamos una constante transmisión de la Fe a nuestros hijos. No tan solo la responsabilidad de darle a comer el pan físico, sino también el pan espiritual.

“No solo de Pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
Mt 4,4

Escucha Israel (Shemá).

Una misión muy importante que Dios le ha dado al pueblo de Israel, es transmitirle el amor a Dios a la siguiente generación, o sea a sus hijos. Es un mandato de vida eterna que Dios le da a su pueblo.

Esta oración es la llamada Shemá (Escucha). Parte de ella dice:

“Escucha, Israel: Yahvé nuestro Dios es el único Yahvé. Amarás a Yahvé tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas”. 
Dt 6, 4-5.
“Se las repetirás a tus hijos, les hablarás de ellas tanto si estás en casa como si vas de viaje, así acostado como levantado”.
Dt 6, 7

Los padres tenemos esta gran misión en el hogar, la de sembrar esta palabra para que ella rija todo el ser de nuestros hijos. Y aunque a veces nos desanimamos viendo las actitudes de alguno de ellos, no debemos dejar caer este mandato de vida eterna. Siempre les queda algo en su corazón.

De esto hablamos, también, en el artículo “Redescubriendo la figura del Padre en San José“. En el hablamos de como San José nos puede ayudar a ser Padre en medio de esta generación.

Liturgia doméstica.

En este altar familiar se come también el Pan de la Palabra. Esta mesa se convierte en un lugar donde se celebra una liturgia doméstica, donde los padres pueden transmitir la Fe a sus hijos.

Claro está, que en el momento de la comida podemos hablar de Dios o durante el día, pero nada mejor que tener una liturgia dedicada a la transmisión de la Fe. Un momento donde los miembros entran en comunión a través de la oración y la palabra de Dios.

Se prepara la mesa dignamente con un mantel, la Cruz, una vela o cirio y un poco de flores, si se desea. Y todos sentados en torno a la mesa familiar rezan y reciben la palabra de Dios. Una palabra que les va a sostener durante toda la semana.


Algo más y un vídeo


Debemos de cuidar la dignidad de este altar, no lo utilizemos para poner cualquier cosa, desde ropa hasta libros, como si fuera el almacen de la casa.

Procuremos que nuestros hijos reconozcan que la mesa familiar es un lugar sagrado y que merece respeto también. Porque, como hemos visto, en este altar Dios parte el pan físico y el pan de su palabra, para sostener la familia en medio de los embates del demonio.

Ánimo, si esto no es asi en tu hogar, pues que mejor momento que iniciar ahora. Pon manos a la obra.

Para finalizar les dejo con este vídeo. No te separes de Dios y mucho menos de tu familia.

Y tú, ¿Qué dices de este tema?

Tu opinión es importante, puedes dejarnos tu comentario sobre el tema de hoy, más abajo.

La Paz de Cristo quede en tu hogar. Nos vemos en la próxima y no te olvides de rezar por mi familia también.

Alexis Avilés

Alexis Avilés

Tengo una esposa encantadora, 6 hijos que son un don de Dios, pertenezco al Camino Neocatecumenal, Catequista Itinerante en la Diócesis de San Francisco de Macorís desde el año 2002. Soy Ingeniero en Informática y Correr es mi deporte favorito. ¿Qué más podría pedirle a Dios?

escuch@yvivirás

“En medio de un mundo muy liberal que se está separando de Dios, queremos dar una palabra que pueda ayudar a los jóvenes, novios y matrimonios, a vivir según el proyecto de amor y vida que Dios tiene para cada uno de nosotros”.

Alexis Avilés

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Comentarios:

4 comentarios en “La mesa familiar es un altar en tu hogar

  1. Me gustó mucho este artículo. Porque al orientar sobre estos diferentes signos de fé, refuerza la misión vocacional, que como iglesia y familia estamos llamados fomentar.
    Ya que, de unos hijos educados adecuadamente en la fe, surgen las firmes decisiones vocacionales.

    • Has dicho una gran verdad Rhadaisis. Debemos retomar estos signos y detalles en nuestros hogares. De esa manera podremos iluminar en medio de esta sociedad, para que otros viéndonos se animen también.

      Como familia cristiana tenemos una gran misión y es de mostrar la belleza de Dios que se hace presente en nuestra Iglesia Doméstica.

    • Es lo que estamos viviendo hoy Jacqueline, pero debemos buscar ese tiempo durante la semana y compartir juntos como familia. No tan solo el alimento físico sino también el espiritual, la fe.

      Gracias por tu comentario Jacqueline. Que Dios te bendiga y reza por mi familia también.

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